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Gama modular flexible.Adaptable a soluciones concretas. Equipos de gran fiabilidad con capacidades de secado desde 51 hasta 152 kg/h y caudales de aire seco de 7.500 a 24.000 m3/h. -
Una amplia gama de configuraciones. Equipos de gran fiabilidad con capacidades de secado desde 4 hasta 42 kg/h y caudales de aire seco de 450 a 6.000 m3/h. -
Autoproductor de vapor limpio por electrodos sumergidos. Resistente, compacto, económico y preciso. Cuenta con carcasa en acero inoxidable, controlador y una amplia selección de sistemas de dispersión en función de la distancia de absorción. -
Sistema de inyección de vapor diseñado para trabajar con vapor a presión de la caldera, con tubos de doble camisa y separador de vapor. -
Autoproductor de vapor limpio por resistencias. Similar a la opción con electrodos pero para toda calidad de gua de suministro. Control proporcional -
La más higiénica y eficiente.Humidificadores evaporativos por panel de contacto, con el mejor rendimiento en el mercado por una eficiencia a menor caída de presión e higiene certificada. -
Sistema de inyección / dispersión de vapor para trabajar con vapor de caldera a presión o vapor sin presión generada por los humidificadores de vapor isotérmicos.
Razones para usar humidificadores hospitalarios.
Cada vez tenemos más centros sanitarios y cada vez se hacen más grandes y más tecnificados. Con lo cual, cada vez se complica más el diseño de las instalaciones, así como su montaje y mantenimiento. Esto sucede así con la mayoría de los nuevos tipos de edificios y en ellos también tiene importancia el control de la humedad del aire. Sin embargo, en los hospitales siempre se ha cuidado mucho que no hubiera falta de control de humedad y que la forma de hacerlo fuera muy eficiente e higiénica. Desde el principio, el suministro de humidificadores para uso no industrial era casi exclusivo del ámbito hospitalario. Se hacía con dedicación y el número de proyectos era muy reducido. Hoy en día tenemos hospitales de muchos cientos de camas en casi cada capital de provincia e incluso en ciudades menores.
Los técnicos que diseñan este tipo de instalaciones no suelen estar especializados en la humidificación y en la deshumidificación y por ello pensamos que es bueno hablar de la importancia que tienen los humidificadores hospitalarios.

La mayoría de los reglamentos de instalaciones obligan a controlar la humedad en los hospitales dentro de unos ciertos límites. Estas obligaciones no vienen derivadas de un criterio exagerado o injustificado. Estos valores se basan en estudios científicos de muchas universidades que constatan que para las personas y los edificios los valores de humedad deben de estar comprendidos entre esos mismos límites.
La resistencia humana a la infección se reduce en los extremos de humedad. A baja humedad las normalmente protectoras mucosas nasales en la nariz y parte superior del tracto respiratorio se secan, exponiendo la piel viva al contacto directo con los organismos infecciosos. Por el contrario, cuando la humedad es alta los hongos crecen liberando gases orgánicos volátiles, de mal olor.
Al frotarse dos superficies, las cargas eléctricas de los átomos que los componen se almacenan en su exterior, creando una diferencia de potencial. La mayoría de las veces, las cargas se descargan rápidamente al estar conectadas ambas superficies a tierra. Sin embargo, si la resistencia eléctrica de los materiales es elevada, puede que en ocasiones no dé tiempo a que en alguna superficie se libere esta carga y entonces se produzca una descarga con otra superficie de menor resistencia eléctrica puesta a tierra. Esta descarga es conocida como una descarga de energía electroestática.

La forma que tiene el cuerpo de refrescarse es mediante la disipación de calor que provoca la evaporación del sudor. A 21ºC en invierno podemos tener frío si la humedad es baja, porque evaporamos más de la cuenta al tener una humedad relativa baja en las oficinas. A 23ºC en verano podemos tener calor aún con ropa ligera porque no conseguimos evaporar el sudor al haber una alta humedad relativa en el ambiente.








Marienhospital, Stuttgart