
Control de la corrosión marina en entornos offshore
El coste oculto de la humedad marina
Cuando se habla de corrosión en entornos marinos y offshore, la exposición al agua de mar suele considerarse la principal amenaza. Sin embargo, para muchos activos críticos, el contacto directo con el agua salada es solo una parte del problema.
Un mecanismo mucho más extendido es la corrosión atmosférica marina, provocada por la interacción entre las sales marinas en suspensión, la humedad, el oxígeno y las superficies metálicas. Diversos estudios han demostrado que la deposición de cloruros procedentes de aerosoles marinos es una de las variables ambientales más importantes que determinan la velocidad de corrosión atmosférica en zonas costeras y offshore.
Las plataformas offshore, buques, instalaciones portuarias, parques eólicos marinos, centrales eléctricas situadas en la costa y centros de almacenamiento marítimos están expuestos de forma continua a una atmósfera que contiene partículas microscópicas de sal generadas por el oleaje, el viento y la pulverización marina. Estos aerosoles pueden recorrer largas distancias desde la superficie del mar y penetrar en espacios técnicos cerrados a través de sistemas de ventilación, aperturas y actividades operativas habituales.
El resultado es un entorno donde la corrosión puede desarrollarse incluso en zonas que nunca entran en contacto directo con el agua de mar.
Cómo la sal marina acelera la corrosión
El agua de mar contiene aproximadamente 35 g/L de sales disueltas, de las cuales alrededor del 85 % corresponde a cloruro sódico (NaCl).
Cuando las gotas de agua de mar se evaporan, dejan depósitos ricos en cloruros sobre las superficies expuestas. Cuando la humedad relativa aumenta, estos depósitos absorben humedad del aire circundante y forman una fina capa de electrólito que permite que se produzcan reacciones electroquímicas de corrosión.
En términos prácticos:
- Una mayor contaminación por cloruros implica un inicio más rápido de la corrosión.
- Una mayor humedad relativa favorece la formación de electrólitos.
- La condensación acelera significativamente la degradación de los metales.
- Los equipos eléctricos y electrónicos se vuelven más vulnerables a corrientes de fuga y fallos de aislamiento.
La investigación ha demostrado de forma consistente la influencia combinada de la humedad relativa, la concentración de cloruros y la temperatura sobre las velocidades de corrosión en atmósferas marinas.
Por qué la humedad relativa es más importante de lo que muchos operadores creen
La corrosión no avanza a la misma velocidad en todas las condiciones climáticas.
Según los estudios sobre corrosión atmosférica y el marco normativo ISO 9223, la agresividad corrosiva de un entorno depende en gran medida de:
- La salinidad presente en el aire.
- El tiempo de humectación.
- La temperatura.
- La humedad relativa.
Estos factores se consideran los principales impulsores de la degradación atmosférica de los metales.
Numerosas investigaciones han demostrado que las superficies contaminadas por cloruros presentan una actividad corrosiva significativamente menor cuando la humedad se mantiene por debajo de niveles críticos. Por el contrario, las tasas de corrosión aumentan rápidamente cuando la humedad se incrementa y la presencia de humedad sobre la superficie se prolonga.
Esto convierte el control de la humedad en una de las pocas variables que los operadores pueden gestionar de forma activa.
Áreas de alto riesgo en instalaciones offshore
La corrosión inducida por el ambiente marino resulta especialmente problemática en espacios cerrados como:
- Salas eléctricas y de cuadros de distribución.
- Armarios de instrumentación.
- Salas de control.
- Compartimentos de generadores.
- Envolventes de turbinas.
- Almacenes de repuestos.
- Talleres.
- Bodegas de carga.
- Refugios y áreas de mantenimiento.
- Instalaciones navales y de construcción naval.
Aunque estos espacios estén protegidos del contacto directo con el agua de mar, suelen contener aire cargado de humedad y contaminantes de cloruro. Con el tiempo, la corrosión puede afectar a estructuras metálicas, motores, rodamientos, conexiones eléctricas, sensores y sistemas de control.
Las consecuencias incluyen:
- Fallos prematuros de los equipos.
- Menor disponibilidad de los activos.
- Incremento de los costes de mantenimiento.
- Paradas no planificadas.
- Mayores inversiones en sustitución de equipos.
La deshumidificación como estrategia de prevención de la corrosión
A diferencia de los recubrimientos protectores o los inhibidores de corrosión, la deshumidificación actúa sobre una de las causas fundamentales de la corrosión atmosférica: la presencia de humedad.
Al mantener niveles estables y bajos de humedad relativa:
✅ Se evita la condensación.
✅ Los depósitos de sal permanecen secos.
✅ Las reacciones electroquímicas de corrosión se reducen significativamente.
✅ Se prolongan los periodos de conservación de los equipos.
✅ Disminuyen las necesidades de mantenimiento.
Por esta razón, el control de la humedad se ha convertido en una estrategia habitual para la preservación de turbinas, equipos rotativos, infraestructuras eléctricas y activos almacenados a largo plazo en los sectores energético, marítimo y offshore.
Deshumidificadores DFRC para entornos marinos agresivos
En aplicaciones offshore y costeras exigentes, los propios equipos de deshumidificación deben ser capaces de operar en condiciones severas.
Los deshumidificadores desecantes de la serie DFRC de Fisair han sido desarrollados específicamente para aplicaciones industriales de secado en entornos agresivos. Estas unidades incorporan tecnología de rotor desecante de gel de sílice, lo que permite una eliminación fiable de la humedad independientemente de la temperatura ambiente y posibilita su funcionamiento en situaciones donde los sistemas convencionales de refrigeración pueden resultar menos eficaces.
Las unidades DFRC ofrecen:
- Construcción robusta para exteriores y ambientes agresivos.
- Bastidor de protección y cubierta resistente a la intemperie.
- Alta capacidad de presión estática.
- Capacidades de secado desde 9 hasta 106 kg/h.
- Caudales de aire entre 1.200 y 15.000 m³/h.
- Funcionamiento fiable tanto en instalaciones temporales como permanentes.
Estas características hacen que la gama DFRC sea adecuada para:
- Plataformas offshore.
- Astilleros.
- Buques y embarcaciones marítimas.
- Infraestructuras portuarias.
- Instalaciones de generación eléctrica en zonas costeras.
- Proyectos de preservación de turbinas.
- Aplicaciones de recubrimientos anticorrosivos.
Proteger la integridad de los activos mediante el control de la humedad
La corrosión marina representa uno de los mayores costes del ciclo de vida de las infraestructuras offshore en todo el mundo. Aunque la selección adecuada de materiales y los recubrimientos protectores siguen siendo elementos esenciales, el éxito a largo plazo exige actuar sobre las condiciones ambientales que permiten que la corrosión se desarrolle.
Al reducir la humedad, los operadores pueden limitar significativamente la formación de películas conductoras de humedad sobre superficies contaminadas con cloruros y mejorar la fiabilidad, disponibilidad y vida útil de los equipos críticos.





